El Estado laico. Javier Aranda

El Estado laico es un pilar fundamental para la construcción de una sociedad plenamente democrática. Salvaguarda los derechos tanto de los no creyentes como de las religiones minoritarias, impide la creación de una legislación basada en dogmas, aleja el adoctrinamiento infantil de la educación pública y refuerza la libertad de expresión obstaculizando conceptos aberrantes como el de blasfemia.

Separar la Iglesia del Estado es necesario para mantener una convivencia equitativa, donde una religión no es favorecida por el gobierno ni se alimenta con los recursos de la nación, donde una religión no impone su visión de la moralidad a los ciudadanos, donde la ciencia, la tecnología y los derechos civiles no se ven mermadas por cuestiones de fe.

La ética del ciudadano, creyente o no, no debe estar por debajo de cualquier ética religiosa. Ese, es el imperativo moral.

— Javier Aranda.

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Un gema es especial entre…

Un gema es especial entre montones rocas, pero eso no significa que la tierra donde se encuentra tenga un propósito y que ese propósito sea la existencia de la gema. De la misma forma, el que la mente humana sea excepcional en el universo no significa que el universo tenga un propósito y que ese propósito sea albergar la mente humana.

¿Quiere Dios comunicarse con nosotros?

Imagina el siguiente escenario:

Cristian vive en un mundo especial. En el mundo de Cristian existe una mente suprema y única que trasciende a toda la realidad física. Esta mente, sin embargo, no es indiferente. Ella tiene un gran interés en relacionarse con los humanos, pues les tiene un gran afecto y además ella tiene información que quiere darle a conocer a la raza humana. Esta mente, al ser perfecta, quiere que su relación sea lo más cercana posible y que el mensaje que les brinda sea claramente interpretado.

Así, todos los días Cristian se comunica con esa mente maestra y ella le responde ostensiblemente. No sólo eso, todos en el mundo de Cristian son capaces de hablar con ese ser superior y de escuchar lo que él tiene que decir, no a través de otros, sino directamente, con sus propios oídos. Como todos en ese mundo hablan y escuchan a esa entidad trascendente, Cristian sabe que no puede estear alucinando. Cristian entonces, al tener una relación personal con la mente suprema, escucha sólo lo que necesita escuchar de ella.

La mente suprema les dice la forma ideal en que deben vivir, pero existe un problema, la mente humana es limitada. Aunque este ser le deje claro a cada quién lo que es lo mejor para ellos, en el mundo de Cristian los humanos también se comunican a través de palabras, y las palabras a veces pueden ser confundidas. Así, cuando dos humanos están en desacuerdo con lo que la mente suprema considera mejor, ellos pueden optar por consultarla a ella personalmente, y si uno de ellos está equivocado la entidad mística le sacará del error. Al final, las dos personas sabrán qué es lo mejor para todos.

Ya no hay guerras ni conflictos en el mundo de Cristian. Nadie cuestiona la existencia de la voz. Nadie puede tampoco tergiversar las palabras del ser supremo, pues todos pueden escucharle. Todos saben exactamente qué cosas son buenas y qué cosas son malas para la humanidad y todos están de acuerdo, porque la entidad nunca les ha mentido antes. Cada vez que Cristian se siente solo, el ser trascendente le recuerda lo mucho que lo quiere y Cristian se siente mejor. Cuando Cristian no sabe si una decisión es la mejor, la inteligencia maestra le ayuda con su problema, diciendo a Cristian lo que necesita saber.

Es incomprensible el porqué una divinidad que desea una relación personal con la humanidad y que tiene instrucciones para ella no se comunica directamente con las personas, como en el caso de Cristian, y en vez de eso decide iluminar a gente de hace cientos de años para hacernos saber su mensaje a través de escritos cuyo comunicado puede ser manipulado, tergiversado, mal traducido y mal interpretado con tanta facilidad.

Si Dios realmente quiere comunicarse con nosotros, es simplemente ininteligible el porqué usa métodos tan ineficientes como redactar un libro. La Biblia, en el caso del cristianismo, o el Corán en el caso del Islam. Sabemos que ambos no pueden ser verdaderos, pues son mutuamente excluyentes. Si uno de ellos es verdadero, ¿no debería el ser supremo aclararle a la humanidad cuál lo es? Si ambos son falsos ¿no debería el ser supremo desmentirlos?

Millones de personas siguen ciegamente lo escrito en estos libros sagrados creyendo que es la palabra misma de un dios. Si esto fuese cierto, al menos esta divinidad a sabiendas de que habrá un número ingente de incrédulos podría venir y decirnos «Sí, yo soy Dios y definitivamente apruebo este libro», pero aparentemente es mucho pedir.

El creyente podrá alegar que «Dios sí se comunica con nosotros, sólo tienes que estar dispuesto a escucharlo» pero no es este el tipo de comunicación al que me refiero. El sentimiento de que Dios se comunica contigo de forma indirecta no puede considerarse indiscutiblemente como contacto divino, por ejemplo, cuando el creyente le da un significado profundo a algún acontecimiento y asume arbitrariamente que tal suceso es nada menos que un mensaje de Dios. ¿Por qué iba Dios a mandarte un mensaje ambiguo pudiendo usar métodos explícitos de comunicación como las palabras?

Dios no nos habla al oído, tal como a los patriarcas de la mitología hebrea en el Antiguo Testamento. Disponer de uno o varios cuestionables libros sagrados es una mala razón para no comunicarse. La razón por la que no habla con nosotros sólo puede ser porque no puede, porque no quiere o porque no existe. Si no puede no es un dios omnipotente. Si no quiere, es porque le somos indiferentes. Pero siguiendo la navaja de Ockham, la razón más sencilla del porqué no nos habla una mente suprema es porque no existe una mente suprema. Así de simple.

El curioso caso del forward cristiano

Hace ya algún tiempo llegó a mi cuenta un pintoresco correo electrónico que llamó mi atención. Se trataba de una cadena cristiana, una de tantas que circulan por la red y que con frecuencia consideramos molestas. Pero esta vez fue diferente, esta vez me di tiempo para leerla detenidamente, haciendo esfuerzos sobrehumanos para creer que alguien realmente se tragaba lo que estaba allí escrito. Francamente después de reír me sentí impotente por no poder responder a tantas tonterías así que decidí postearlo dejando mis propios comentarios.

Aquí el documento en cuestión —los comentarios en cursiva son míos—:

Léelo solamente si tienes tiempo para Dios.

(La verdad es que tengo mucho tiempo libre)

Déjame contarte, asegúrate de leer todo esto hasta el final. Yo casi borro este mensaje, pero fui bendecido cuando llegué al final.

(Menos mal, creí que sería una completa pérdida de tiempo)

Asunto: Leer solamente si tienes tiempo para Dios.

(¿No habías mencionado ya eso?)

Fácil Vs. Difícil

Por qué es tan difícil decir la verdad y tan fácil mentir?

(Para mí no es fácil, yo miento muy mal)

¿Por qué tenemos tanto sueño en la iglesia, pero >>cuando termina el Sermón repentinamente estamos tan despiertos?

(¡Vaya!, ¿será porque el sermón es tan terriblemente aburrido que cuando termina no podemos esperar a llegar a casa?)

>> ¿Por qué es tan difícil hablar de Dios y tan fácil decir cosas sucias?

(Porque es más divertido)

>>¿Por qué es tan aburrido leer una revista cristiana, y tan divertido hojear una con contenido repugnante?

(Porque soy un pervertido, lo admito)

>>¿Por qué es tan fácil borrar mensajes de Dios y re enviar mensajes sucios?

(Los botones están muy accesibles, la interfaz está bien diseñada)

>>Por qué las iglesias y templos se vuelven más pequeños mientras los bares y discotecas crecen en tamaño?

(La verdad no sé con qué los alimentarán)

¿Te das por vencido? Piensa si vas a re enviar este mensaje o lo vas a borrar.

(Que decisión tan más difícil, mejor lo pongo como spam)

Solo recuerda que Dios  está observándote .

(Pues yo no soy tan pervertido después de todo)

La rueda de la Oración – veamos a ver si el diablo puede parar esta!

(Veamos a ver si el diablo invierte su tiempo deteniendo forwards)

Esto es lo que la rueda significa. Cuando recibas este mensaje di una oración por la persona que te lo envió…

(Estimado Dios, por favor evita que este individuo me mande más mensajes de este tipo…)

Eso es todo lo que tienes que hacer. No hay adjuntos. Es muy poderoso.

(Y que bueno que no hay adjuntos, los virus sí que son poderosos)

No pares esta rueda por favor...

De todos los regalos  que podamos recibir, unaoración es el mejor.

(¡Cielos, no te invitaré a mi cumpleaños!)

>>No cuesta nada y trae maravillosas recompensasDios te bendice.

(No como esas mundanas sonrisas y abrazos que no están bendecidas por Dios)

>>Que Dios te guarde y te bendiga.

(Igual seguiré volteando a ambos lados al cruzar la calle)

Si esta frase no te eriza, nada lo hará.

(¿Quién fue el ególatra que escribió esto?)

.. Este  mensaje es verdadero.

(Si el mensaje dice que es verdadero debe ser verdadero)

>>Espero que seas tan bendecido como yo lo fui alleer (sí, alleer) la siguiente historia y aún así me pregunto cuánta gente lo borrará si siquiera leerlo solo por el título.

(Sí, alleer, el día anterior a ói, y sin embargo es interesante el tiempo que invirtió en poner colores y emoticonos)

Un día Satanás y Jesús estaban conversando.

(Ellos son en realidad grandes amigos)

Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y él estaba mofándose y riéndose diciendo:

Si Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo.

(¿Qué se supone que somos? ¿una jodida granja de hormigas?)

Les tendí una trampa, usé cebo que sabia que no podrían resistir.

(Les ofrecí Internet)

Cayeron todos!

¿Que vas a hacer con ellos? Preguntó Jesús.

Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré como casarse y divorciarse,

(Y eh ahí el origen de los abogados)

cómo odiar yabusar uno del otro, a beber y fumar y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí.

(Y soplaré y soplaré hasta derrumbar sus viviendas…)

Realmente me voy a divertir!

¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesús.

(¿Ya me los puedes prestar?, ya me toca)

Ah, los mataré.Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.

(Porque no tengo nada mejor que hacer que fastidiar a los humanos)

¿Cuánto quieres por ellos?Preguntó Jesús.

(¿Aceptas tarjeta?)

Ah, tu no quieres a esa gente. Ellos no son buenos.

(No, Satanás nunca fue un gran negociante)

¿Por qué los querrías tomar. Tu los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. Tu no quieres a esa gente!!

¿Cuánto?Preguntó nuevamente Jesús.

(¿Cuál será la moneda de cambio en el Edén?)

Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:

Toda tu sangre, tus lagrimas, y tu vida.

(Es evidente que Satanás es fanático del Marqués de Sade)

Jesús dijo: HECHO!

(Nótese el signo de admiración, cualquiera pensaría que Jesús es masoquista)

Y así fue como pago el precio.

(Porque Jesús estaba muy cansado para usar la Genkidama contra Satanás)

NOTAS:

>>No es curioso lo fácil que es despreciar a Dios yluego preguntarse por qué el mundo se está yendo al infierno

(Sin importar que vivimos mejor que hace 100 años)

>>No es curioso cómo alguien puede decir ‘Creo enDios’ y seguir a Satanás,

(Lo curioso es la falta de signos de interrogación. Espera, ¿Satanás no proviene de Dios?)

>>No es curioso que envíes miles de mensajes conchistes a través del correo electrónico, los cuales se riegan como pólvora, pero cuando empiezas a enviar mensajes que se refieren a El Señor, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos? 

(Yo tampoco me explico porqué la gente prefiere reírse que sentirse culpable)

>>No es curioso que cuando llegue el momento de reenviar este mensaje, lo vas a dejar de enviar a muchas de las personas que tienes registradas en tu libreta de direcciones pues no estás seguro(a) de lo que vayan a pensar de ti.

(Sé exactamente lo que van a pensar de mí, por eso no lo reenvío)

>>No es curioso cómo la gente puede estar máspreocupada de lo que los demás piensen de ellos que lo que piense Dios.

(Qué más da lo que yo piense sobre mí mismo)

>>Oro por todo aquel que re envíe este mensaje a todos los destinatarios de la libreta de direcciones, ellos serán bendecidos por Dios de una manera especial. <<

(Es decir que si no lo reenvías Dios ignorará ese cáncer de estómago que aun no sabes que tienes)

Envíenlo también a la persona que te lo envió.

(Es que ya está como spam)

QUE EL SEÑOR LES BENDIGA GRANDEMENTE!!!!!.

(Gracias, tal vez así dejaré de recibir cadenas)

YO LO ENVIO PORQUE NO ME AVERGUENZO DE CRISTO,

(Bueno, si yo escribiera así hace mucho tiempo que también habría perdido el sentido de la vergüenza)

Y QUIERO QUE TODO EL MUNDO SEPA QUE AMO CON TODO MI CORAZON

(¿A tu familia? ¿A tus amigos?)

, A AQUEL QUE MURIO POR MI, EN AQUELLA CRUZ……..

(Claro…)

Y TU TE AVERGUENZAS DE CRISTO???????

(Nada como el chantaje emocional para alegrarte el día)

Nótese por favor que no lo he transcrito, sólo lo he copiado y pegado tal como se encontraba, y colocar (sic) en cada oración me hubiera tomado varios minutos que no estaba dispuesto a sacrificar. Aun así la minimalista ortografía, la original gramática y la creativa sintaxis son parte de su encanto.

Juro solemnemente que este texto no fue una recreación ni fue inventado ni fue hecho por un bot, pues no hay algoritmo capaz de simular ese nivel de dialéctica. Alguien realmente escribió esto desde lo más profundo de su corazón, tal vez de su ventrículo izquierdo, porque de su cerebro no pudo haber surgido. ¡Y luego nos reclaman el porqué los ateos nos sentimos intelectualmente superiores! La verdad es que con casos como este es difícil no tener esa sensación.

Los ateos en Google – Parte I

Todos los que hemos sido usuarios de Google conocemos el servicio de sugerencias de este popular motor de búsqueda. El cuadro de sugerencias ofrece las consultas más frecuentemente realizadas por la comunidad de usuarios y algunas de ellas son bastante curiosas. Dado que a Google le gusta trabajar con estadísticas, me parece que sus sugerencias son un reflejo más o menos confiable de lo que la gente piensa sobre algunos temas. Esta vez he querido constatar lo que la gente se pregunta sobre el ateísmo y he tenido algunas confirmaciones predecibles, pero también varias sorpresas. Aquí se presentan algunas de ellas junto a un pequeño análisis realizado por un servidor y sin la menor pretensión de seriedad alguna, porque uno no puede mantenerse serio después de leer lo que escribe la gente.

No ha sido tan fácil; a Google le obsesiona personalizar las búsquedas del usuario y he tenido por ejemplo que cerrar la sesión de Gmail y dejar de usar Google Chrome. Sin embargo, hay información que no puedo esconder, cómo mi ubicación geográfica —sí, Google sabe dónde vives— y desde qué sistema operativo le estoy consultando. Además, el no tan nuevo y algo molesto servicio de Google Instant esconde varios de los resultados así que he debido buscar cómo desactivarlo. Estas son algunas de las sugerencias. Disfruten.

Los ateos son malos. Aparentemente la consulta más popular. Es evidente para mí que para una gran cantidad de personas el ateísmo es sinónimo de inmoralidad y vileza descontrolada. Y tienen mucha razón, todo el mundo sabe que uno se vuelve ateo no porque esté convencido de que la teología carece de sentido alguno, sino por el placer de pecar y pecar sin remordimientos. De hecho, nada nos hace más felices que gozar a costa del sufrimiento ajeno —pero especialmente durante genocidios y desastres naturales—, y reunirnos para beber la sangre de niños indefensos.

Los ateos celebran la navidad. Muchos creyentes e incluso algunos ateos consideran que el ateísmo rechaza o debería rechazar las celebraciones navideñas. Es decir, ¿por qué iba a un ateo a festejar el nacimiento del niño Jesús después de todo? Personalmente la navidad es una de mis fiestas favoritas, pero parece que para algunos pasar tiempo con la familia, disfrutar de cenas espléndidas, de los adornos, de las luces, de los regalos y de la ropa nueva no es suficiente. No, aparentemente la navidad debe estar centrada en un cuento de hadas de dosmil años de antigüedad, sin importar el hecho de que el solsticio de invierno haya sido celebrado universalmente desde tiempos inmemoriales.

Los ateos ¿en qué creen? Tal parece que en la mente de mucha gente, si uno es escéptico sobre la existencia de la divinidad será necesario encontrar todo un nuevo sistema de creencias al que aferrarse. Aunque si alguien está muy inmerso en la religión y su vida gira en torno a esta, me parece comprensible que él o ella se pregunte sobre el qué está sustentada entonces la vida de un ateo y el porqué este no se siente vacío por dentro. Nunca es fácil desprenderse de lo que para uno es lo más importante.

Los ateos no existen. Un caso arquetípico de negación. Definitivamente algunos preferirían que no existiéramos —por ejemplo, la iglesia católica—, pero la realidad es otra, aunque cierto es que aun somos una escasa minoría. Otra posibilidad es que al creyente le parezca tan ininteligible el escepticismo hacia un dios que él considera una certeza, que lo más lógico en su mente es que el ateísmo no sea sino sólo una leyenda urbana.

Los ateos se casan. Una pregunta muy frecuente es si cuando dos ateos se casan lo hacen por la iglesia, porque si te casas por el civil es como si no te casaras realmente, y es que si no tienes la bendición de un completo extraño tu unión no es válida ante los ojos de Dios. Otra pregunta común es si un ateo y un creyente se pueden casar por la iglesia, a lo que yo respondería que cada quién decide hacer los sacrificios que considera necesarios.

Los ateos van al cielo. Es un hecho que lo hacen cada vez que viajan en aerolíneas, pero creo que esta consulta en particular pretende ser una pregunta: ¿Los ateos —buenos— van al cielo? No dudo que haya creyentes que así lo crean, de hecho la doctrina de la reconciliación universal enseña que hasta las almas más pecadoras terminarán ultimadamente reconciliadas con Dios. Aun así, ciertamente dudo que la mayoría de las iglesias admitan que sólo basta con ser buena persona para alcanzar el cielo, pues eso significaría que la misma iglesia se vuelve redundante, y si algo caracteriza a las iglesias es su énfasis en adoctrinar sobre lo necesarias que son ellas y lo necesario que es contribuirles económicamente para alcanzar el tan esperado cielo.

Los ateos son más felices/los ateos son infelices. La verdad es que no hay razón por la que los ateos deban ser más o menos felices que los creyentes, a menos claro que seas homosexual y que tu iglesia te diga cada semana que eres una abominación para Dios, o que seas una mujer musulmana prácticamente esclavizada a la voluntad de tu marido. Hay evidencia sin embargo de que los creyentes podrían afrontar mejor las malas noticias, por lo que para ser optimista lo único que hace falta es dejar de pensar racionalmente y creer que las cosas malas suceden porque Dios piensa que tu infortunio es necesario.

Los ateos son estúpidos/los ateos son ignorantes. Estas son particularmente graciosas, y me pregunto si es una mera proyección psicológica o si los usuarios buscaban que Google confirmara su desprecio hacia esos estúpidos e ignorantes ateos. También pudiera ser que para un creyente su doctrina sea tan evidente, que cualquiera que cuestione la veracidad de ella debe ser simplemente estúpido o ignorante.

Los ateos son más inteligentes. Esta tuvo necesariamente que haber sido consultada por los ateos mismos, pues si algo caracteriza al círculo del ateísmo, por muy cliché que suene, es el incesante y frecuentemente pretensioso sentimiento de superioridad intelectual —aunque también frecuentemente bien justificado— que al creyente tanto le fastidia. Muchos ateos no se percatan de que la gente inteligente puede creer en cosas tontas si se encuentran emocionalmente vinculados con tales creencias.

Los ateos son satánicos. Esta búsqueda es también hilarante. Si los ateos son malas personas entonces debe ser que adoran a Satanás, o que Satanás invade sus mentes con escepticismo. Creo que en la mente del creyente «ateísmo» no significa rechazar la existencia de Dios, sino que significa odiar a Dios por alguna razón y por tanto cambiar al bando de Satanás, lo que explicaría el porqué bebemos la sangre de niños inocentes como sacrificio.

Los ateos son más tolerantes. Otra consulta hecha por ateos. No dudo que sí hayan ateos sexistas, homófobos, racistas y demás, pero me atrevería a afirmar que deben ser una escasa minoría. Después de todo, doctrinas como la católica son las que mantienen que el lugar de la mujer está en el hogar cuidando de sus hijos y que la homosexualidad es una aberración de la naturaleza; por otro lado, doctrinas como la mormona llegan al punto de afirmar que la piel morena es un castigo divino. Aun así, algunos ateos deberían evitar recurrir al estereotipo del creyente carente de intelecto, de cultura y que vive exclusivamente para su religión, pues recurrir a tal generalización vuelve a un ateo, en efecto, intolerante.

¿Nada surge de la nada?

Ex nihilo nihil fit es una locución latina que afirma que nada surge de la nada. Muchos la tratan como axioma, pero ¿realmente nada surge de la nada?, ¿creó Dios el mundo desde la nada? y además ¿qué es exactamente la nada?

Un error frecuente de la apología teísta es usar a la nada según los intereses propios. De la nada nada surge, y el universo ha surgido —se dirá— e inmediatamente después se alegará que por ello debió haber una intervención divina que hiciera surgir el universo desde la nada. Luego se ignorará que algo ha surgido de la nada y que la primera premisa ha sido contradicha por el apologista mismo. Después se limitará a decirse que la única excepción a la regla es la intervención de Dios, sin percatarse el apologista de que ha cometido la falacia del alegato especial, porque para él Dios es especial y no sigue las normas de la lógica. Sin embargo, aunque el razonamiento es falaz, para mí su popularidad es muy comprensible pues yo mismo caí en sus encantos en algún momento. Este post pretende analizar el asunto detenidamente, en especial para aquellos —sean ateos, teístas o agnósticos— que siguen pensando que la creación desde la nada podría tener sentido, como yo lo hice alguna vez.

Muchas creyentes experimentan crisis de fe en algún momento de sus vidas. Yo apenas puedo imaginar tal situación, pues tuve la fortuna de no haber sido sistemáticamente adoctrinado durante mi infancia más temprana. Sin embargo, y aunque no considero al ateísmo como una fe, debo decir que sí he llegado a tener por lo menos un momento de incertidumbre considerable sobre la veracidad del pensamiento ateo. Uno de esos momentos en los que te dices «Espera, ¿esto que creo tiene realmente sentido alguno?». Para mí ese momento fue una hermosa noche estrellada, en la que quedé pasmado por la belleza del cielo, realmente impresionado. De repente, tanta belleza no tenía sentido. De pronto sentí que todo ese fantástico universo no debería existir, que estaba de más, que no era simple en absoluto. Inmediatamente pensé que no debería haber nada, y que todo aquello diferente de la nada era completamente innecesario. Dios parecía no una buena respuesta, sino la respuesta correcta: si la existencia del universo es innecesaria, debe haber una entidad trascendente que explique la existencia de un universo innecesario. Eso fue lo primero que se me vino a la mente. ¿Los creyentes tienen la razón después de todo? Bueno, desafortunadamente lo primero que pasa por la mente no siempre es lo mejor.

Una vez meditado el asunto, es fácil darse cuenta de mi error inicial —y el de muchos creyentes— : ignorar que Dios forma parte del sistema que se intenta analizar, o cometer la falacia lógica de la defensa especial, es decir, darle a Dios un trato especial. Es incorrecto asumir que el universo es innecesario por no ser más simple que la nada y pasar por alto que Dios también es innecesario al no ser tampoco más simple que la nada. La solución entonces resulta tener el mismo problema, tanto Dios como el universo son demasiado complejos para existir superando la nada, y es que cuando Dios es sometido a los mismos principios, resulta bastante inútil.

Heidegger planteó muy bien la cuestión con la pregunta «¿Por qué hay ente y no más bien nada?». Siendo Dios un ente, al igual que el universo, se hace evidente que la existencia de Dios no es una solución, sino un nuevo problema. Por tanto, la existencia de Dios en este caso será irrelevante para el ateo más interesado en la razón de un universo que sí es tangible, pero no será irrelevante para el teísta, quién probablemente defenderá a su dios alegando que este es eterno, y que un ente eterno careció de una no existencia previa, asumiendo que el ateo no puede decir lo mismo del universo. Sin embargo, la existencia de un Dios eterno no justifica su existencia per se; es más, una divinidad eterna sería aun más compleja que una divinidad no eterna, alejándose aun más de la simplicidad de la nada. Lo mismo sucede para los ateos que como yo, consideran plausible y probable la existencia de universos múltiples. Aunque un multiverso haya existido por siempre, no debería estar ahí, siendo que la nada es más simple que un ente eterno, sea este ente Dios o el multiverso.

¿A dónde nos lleva todo esto entonces? Bueno, si la nada es el problema tenemos que analizar qué es la nada. Ya lo hizo en su tiempo Parménides de Elea al preguntarse «¿Y qué necesidad lo habría impulsado a nacer —al ser— antes o después, partiendo de la nada?». Él se dio cuenta que la nada no era inteligible, pero que el ser —o ente— sí lo era, y dado que el ser no pudo haber dejado de serlo en algún momento, sólo queda una conclusión lógica: «Pues ni hay ni habrá nada ajeno aparte de lo que es.» O sea, que sólo hay entidad y nada más. Parménides llegó a esta conclusión partiendo del razonamiento abstracto, pero nosotros disponemos de una mejor herramienta: la observación científica. Dado que la física nos ofrece de mayor certidumbre que el pensamiento filosófico, cabe preguntarnos ¿qué tiene qué decirnos la física acerca de la nada?

Todos sabemos que el vacío forma parte de nuestro mundo. La mayor parte del universo se encuentra de hecho ausente de átomos. Lo sorprendente es que el vacío y la nada no podrían ser más diferentes. Una vez eliminada toda forma de materia en un espacio determinado aún permanece una cantidad ínfima de radiación dentro de él. Es más, es físicamente imposible que una región del espacio permanezca con un valor nulo de energía, pues se violaría una forma del principio de incertidumbre de Heisenberg que establece limitaciones para el conocimiento simultáneo de información en un campo cuántico dado. O para ponerlo en términos simples, si la energía es cero, entonces se saben todas sus magnitudes —todas son igualmente cero—, y por tanto, se viola el principio de incertidumbre que rige la física de todo el universo. A este estado de vacío se le conoce como vacío cuántico y tiene un comportamiento impresionante. El mismo principio de incertidumbre que evita que el espacio quede con energía nula, hace que esta energía residual fluctúe, por lo que en momentos la energía estará dispersa y en otros generará —de la nada— partículas virtuales, partículas que están y no están, que existen y no existen, y que —salvo en raras excepciones— se anularán inmediatamente. De esto podemos concluir que no hay ninguna región del universo que se pueda concebir como nada. Todo el universo está ocupado por algo, que en el caso del vacío es energía fluctuante, sin mencionar además que un universo creado de la nada es contradictorio con la ley de la conservación de la energía.

Recreación de la fluctuación cuántica en el espacio vacío.

Entonces, sabemos que en el universo no existe tal cosa como la nada. ¿Podría la nada existir fuera del universo? No lo sabemos. No sabemos nada sobre la nada. No sabemos si de la nada surgen entes de forma natural. Ni siquiera sabemos si la nada es algo real o sólo una idea abstracta. Lo más probable, es que se trate sólo de una ilusión, una abstracción de la realidad con la que estamos familiarizados, creyendo que el vaso con agua está medio vacío, e ignorando el aire que contiene la otra mitad. Lo más probable es que la nada sea sólo una invención nuestra, que nos ayuda a entender el mundo, pero que no existe en él físicamente, como sucede con los números. No tenemos evidencia de la nada, y ello nos obliga a asumir, al igual que Parménides, que tal cosa no existe.

Que siempre hayan habido entidades parece el pensamiento más razonable. Esto concuerda con el punto de vista del teísmo en el que se afirma la eternidad de Dios. Así, el teísta podría afirmar que dado que el universo ha surgido, ese surgimiento sólo se explica a través de una entidad precursora. Y me parece que es muy cierto. Con lo que no estoy de acuerdo es con el salto del teísta al afirmar que esa entidad precursora debe ser necesariamente Dios. Un multiverso eterno podría representar una entidad precursora, pero esto al teísta ya no le agradará tanto. Además, la negación de la nada involucra que aunque Dios existiera, la imagen de Dios creando el universo a partir de la nada es incorrecta. Lo correcto en dado caso, sería la visión panenteísta en donde el mismo universo es parte de Dios, por lo que Dios no lo crea de la nada sino de sí mismo y el universo viene a ser una suerte de apéndice de Dios; si no, entonces también pudiera darse el caso en donde Dios ha estado desde siempre y de repente decide transformarse en un nuevo ente: nuestro universo; pero ese sería entonces un dios claramente panteísta.

Con respecto a la negación de la nada, muchos dirán —y yo desacuerdo con ellos— que ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. O sea, que no tener constancia de un fenómeno no implica la inexistencia del fenómeno. Y en efecto, no implica su inexistencia, pero a menos que el fenómeno sea necesario, sí le hace muy poco probable. En un mundo donde entidades existieron todo el tiempo la nada no es necesaria y dada la ausencia de evidencia la existencia de la nada es muy poco probable. Pero ¿qué pasa si la nada sí existe realmente? Entonces sólo podría darse el caso en que la nada y las entidades coexisten independiente y eternamente. El teísta podría alegar que Dios pudo haber coexistido eternamente con la nada, y a partir de la nada crear el universo, pero la nada absoluta sigue siendo más simple que un mundo con una porción de nada más una porción sobrante de Dios. Dios no puede de ninguna forma competir con la simpleza de la nada. La nada manda.

La alternativa es un mundo en el que de la nada surgen entidades espontáneamente. Así, Dios pudo haber surgido de la nada (aunque no sería propiamente eterno), pero el universo también podría haber surgido sin razón alguna, mas que la naturaleza creadora de la nada. Se podría objetar que de la nada nada sale, pero ¿de la nada nada sale?, ¿cómo podríamos saberlo si no sabemos nada sobre la nada? No tengo evidencia de que la naturaleza de la nada sea la creación espontánea de entidades, pero siguiendo la lógica del creyente, “ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia” y si la nada es posible entonces todo es posible.

Concluyendo:

  • Probablemente la nada no existe, por tanto han habido entidades eternamente.
  • Si la nada no existe el universo no surgió de la nada sino de una entidad preexistente —que puede ser tanto un dios panenteísta/panteísta como un multiverso.
  • Si la nada existiera no sabríamos nada sobre su naturaleza, como por ejemplo, si se crean entidades a partir de ella tales como universos o dioses.